La cumbre de Miami y el nuevo eje Mulino-Trump.
El presidente José Raúl Mulino ha aterrizado en Miami para participar en la cumbre «Escudo de las Américas», un encuentro convocado por Donald Trump en el Trump National Doral. No es una visita cualquiera; es la consolidación de una relación que pasó de la turbulencia inicial a una alianza pragmática y de «mano dura» en la región.
Aquí los tres puntos clave para entender qué hay en juego:
- El Canal: De la amenaza a la «neutralidad vigilada»
A principios de 2025, la retórica de Trump sobre «recuperar el Canal» por la supuesta influencia china generó alarmas. Sin embargo, Mulino ha jugado sus cartas con habilidad:
- El giro: Panamá ha enfriado su relación con el Belt and Road Initiative de China para calmar a Washington.
- El resultado: La crisis parece haber quedado atrás. Mulino llega a esta mesa no para negociar la soberanía, sino para reafirmar que el Canal es un activo seguro para Occidente, alejando los fantasmas de una intervención estadounidense.
- Darién: La moneda de cambio migratoria
Para la administración Trump, el Darién es la «frontera sur extendida» de EE. UU. Mulino lo sabe y lo usa como su mayor activo de negociación.
- La estrategia: Panamá ha endurecido el tránsito por la selva, pero el costo económico es masivo.
- Lo que busca Mulino: Financiamiento directo. Si Panamá hace el «trabajo sucio» de frenar y repatriar migrantes antes de que lleguen a México, EE. UU. debe poner los fondos. Esta cumbre busca formalizar ese flujo de recursos bajo el paraguas de la seguridad regional.
- El Club de los 12: Liderazgo ideológico
Mulino no está solo; comparte mesa con otros 11 mandatarios de la región que sintonizan con la visión de Trump.
- Seguridad y Narcotráfico: Se espera el anuncio de una coalición histórica contra los carteles, donde Panamá —por su posición logística— será el centro de inteligencia.
- Prosperidad: El discurso de «libertad y mercado» será el eje. Mulino busca atraer inversión estadounidense que reemplace el vacío que podría dejar la retirada de proyectos chinos.
Algunos analistas sostienen que la presencia de Mulino en el Doral confirma que Panamá al igual que los otros países han decidido estar con Washington para garantizar su estabilidad económica y calmar las presiones sobre el Canal. Es una apuesta de alto riesgo, pero alta recompensa: a cambio de ceder en autonomía geopolítica (frente a China), Mulino obtiene el respaldo político del hombre más poderoso del mundo para su agenda interna de seguridad.
A diferencia de las cumbres tradicionales de la OEA, este formato es un «almuerzo conversado» de 7 horas. Menos protocolo, más transacciones directas.