En la gestión de emergencias y desastres naturales, la atención primaria suele dirigirse hacia la infraestructura y la asistencia material inmediata. No obstante, las secuelas psicológicas representan una segunda ola de afectación comunitaria a mediano y largo plazo.
Trastornos como el Estrés Postraumático, la ansiedad crónica, el duelo postergado o la fatiga por compasión en equipos de rescate suelen manifestarse de forma silenciosa meses después del evento.
Garantizar la continuidad de las redes de apoyo psicológico durante toda la etapa de reconstrucción es esencial para prevenir la cronificación del trauma en las comunidades afectadas.
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