junio 23, 2026

Tiburón limón: Nuevo registro en Coiba

School - Cardumen Coiba - Panamá - CMAR

En el corazón del Pacífico Tropical Oriental, las aguas turquesas del Parque Nacional Coiba guardaban un secreto que ha tardado décadas en revelarse. El 14 de abril de 2026 marca un antes y un después en la biología marina de la región: científicos panameños han confirmado, mediante evidencia genética irrefutable, la presencia del tiburón limón (Negaprion brevirostris) en esta área protegida. Este descubrimiento no es solo un registro más en un catálogo biológico; es la prueba de que el estuario de Boca Grande funciona como una «sala de maternidad» vital para una especie que hasta ahora no figuraba oficialmente en el mapa de este ecosistema insular. Boca Grande: Un refugio de aguas tranquilas El tiburón limón prefiere aguas poco profundas, fondos arenosos y, sobre todo, el refugio intrincado de las raíces del manglar. El estuario de Boca Grande ofrece precisamente esto: un gradiente de salinidad y una protección natural contra grandes depredadores, convirtiéndolo en el entorno ideal para que los neonatos crezcan antes de aventurarse a mar abierto. La ciencia detrás del ADN El hallazgo, liderado por el Dr. Edgardo Díaz-Ferguson, director ejecutivo de Coiba-AIP, se gestó durante intensas jornadas de monitoreo en 2025. El equipo capturó seis ejemplares juveniles —técnicamente denominados young-of-the-year— en el complejo sistema de manglares del estuario. Aunque la morfología de los individuos sugería que se trataba de tiburones limón, la ciencia exigía certeza. “En biología, la vista puede engañar, pero el código genético no miente”, explica Díaz-Ferguson. Los análisis de ADN mostraron una coincidencia superior al 99% con secuencias internacionales, validando que el Negaprion brevirostris ha reclamado a Coiba como su hogar.

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