noviembre 30, 2021

Qué es la Cuenca Pérmica, el remoto lugar de Estados Unidos que vive un nuevo boom con la explosión de los precios del petróleo

En un vasto paraje remoto entre Nuevo México y Texas, asolado por frecuentes tormentas de arena, con rojizos atardeceres y el calor sofocante del desierto, se encuentra la mayor reserva energética natural de EE.UU. y una de las mayores del planeta.

Fue gracias a su explotación que EE.UU. logró convertirse en el mayor productor de petróleo del mundo.

Sin embargo, la Cuenca Pérmica, una zona de 220.000 kilómetros cuadrados en el sudoeste de Norteamérica, vivía un ocaso inesperado.

El año pasado, la pandemia de coronavirus hundió los precios del mercado energético y las labores de extracción cayeron abruptamente.

Sin embargo, ahora, con el barril de petróleo rondando los US$80 -y subiendo- la Cuenca vive lo que medios de Estados Unidos han descrito como un nuevo «boom», hasta punto que varias firmas de análisis creen que regresará a los niveles de producción pre-pandemia en las próximas semanas.

«Hace un año y medio todo estaba por el piso. Ahora el mismo tráfico en las carreteras te muestra que hay trabajo de nuevo», le dice a BBC Mundo Fernando Acosta, un cubano que trabaja en en la Cuenca Pérmica manejando un camión cisterna.

El nuevo auge ha estado impulsado principalmente por empresas privadas más pequeñas, mientras grandes firmas como Shell, han vendido sus parcelas, una señal que los expertos ven como indicativa de los altos precios a los que ahora se puede vender esos terrenos.

Para muchos, ha sido un nuevo renacer similar al que vivió la región hace más de una década, cuando la perforación de esquisto comenzó a hacer autosuficiente el mercado energético de EE.UU.

La Cuenca Pérmica

La Cuenca Pérmica es llamada así porque está formada por uno de los depósitos de rocas más gruesos del mundo del período geológico pérmico (comenzó hace unos 299 millones de años y acabó hace unos 251 millones de años).

Mucho tiempo antes, un vasto mar prehistórico depositó allí rico material orgánico durante millones de años para formar no solo una de las estructuras de hidrocarburos más densas del mundo, sino también grandes reservas de sales de potasio, sal de roca y otros minerales.

Pero fueron las reservas de crudo las que hicieron que Texas viviera un boom económico durante todo el siglo XX.

Los pozos tradicionales, sin embargo, fueron madurando y para final de siglo, la Cuenca vivió otro periodo de crisis.

Según explica el profesor Jorge Piñón, experto en temas energéticos de la Universidad de Texas (EE.UU.), en su interior se encontraban también reservas energéticas en otras formas.

«Las formaciones geológicas no convencionales -como se llama esa categoría de formaciones geológicas que son las lutitas, el esquisto, las pizarras bituminosas- es petróleo que se encuentra dentro de fisuras dentro de la roca y la única forma de extraerlo es fracturando la roca. Tienes que romper la roca y extraer ese líquido», le explica a BBC Mundo.

De acuerdo con el académico, este tipo de formaciones geológicas se conocían desde hace siglos, pero había dos problemas: el precio del petróleo no era suficiente alto para justificar la rentabilidad de explotar esas formaciones y no había las tecnologías adecuadas para su exploración.

Sin embargo, la entrada de los 2000 disparó nuevamente los precios del petróleo y muchas grandes empresas vieron en las formaciones geológicas no convencionales una nueva forma de producir petróleo y gas natural.

Se comenzaron entonces a implementar nuevas técnicas, como el fracking, con la que se fractura la roca con agua a presión para extraer los combustibles.

La propia composición geológica del terreno permitió además extraer el petróleo de esquisto con la perforación de un único pozo.

La nueva fórmula que transformó la vieja zona de explotación petrolera tradicional, sin embargo, no estuvo exenta de polémica y desde hace años oragnizaciones medioambientales denuncian la enorme contaminación que se produce en la cuenca y la gran cantidad de agua que se necesita para el fracking, pese a que la técnica haya mejorado.

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