marzo 22, 2021

The Mauritanian, la película que narra cómo es la vida la cárcel más famosa del mundo: Guantánamo

Cuando al actor Tahar Rahim le ofrecieron el papel principal en “El mauritano” (The Mauritanian), el filme que trata de los 14 años que pasó Mohamed Ould Slahi encerrado en Guantánamo sin tener una condena, él sabía sobre esta prisión lo mismo que el espectador promedio para el que se había hecho esta película.

Rahim había escuchado en las noticias sobre la base naval de EE.UU. en Cuba, incluidos los reportes de maltrato hacia los prisioneros, pero honestamente no podía creer que un país “como EE.UU. les permitiera a sus soldados tratar de esa forma a otros seres humanos”.

Una vez lo contrataron para protagonizar la película, dirigida por el británico Kevin Macdonald, el actor hizo su propia investigación y su visión sobre los hechos cambió notoriamente.

Leí el guion, leí el libro, miré documentales y hablé con Mohamed, así que estoy muy contento de haber conseguido este papel”, le dijo Rahim a la BBC.

“Pero a la vez estoy furioso y muy decepcionado, porque ahora sé que esto es una historia real”, añadió

El contexto

Antes del 11 de septiembre de 2001, tal vez la única película conocida que mostraba la base de Guantánamo era A Few Good Men (“Cuestión de honor” o “Algunos hombres buenos”, en español), estrenada en 1992.

El filme fue una adaptación de una obra teatral del mismo nombre escrita por el guionista ganador del Oscar Aaron Sorkin. Interpretado por Tom Cruise, Demi Moore y Jack Nicholson, es un drama judicial de un crimen ocurrido en dicha base.

El argumento se centra en el juicio de una corte marcial de dos soldados de la base de Guantánamo que habían causado la muerte de un compañero, el soldado William T. Santiago, y es recordada por el mítico enfrentamiento entre Cruise y Nicholson en el punto más álgido de la película.

Cruise interpreta al teniente Kafee, el abogado defensor de los acusados, mientras que Nicholson es el coronel Jessep, comandante de la base en Guantánamo. Cruise quiere que Nicholson admita su influencia en la muerte del soldado Santiago y la responsabilidad en el encubrimiento del crimen.

Quiero la verdad”, grita Cruise, a lo que Nicholson le responde: “¡Tú no puedes con la verdad!“.

E inicia un sermón para justificar su accionar: “Hijo, vivimos en un mundo que tiene muros y esos muros tienen que ser custodiados por hombres con armas. ¿Quién lo hará? ¿Tú? No tengo tiempo ni ganas de explicarme ante un hombre que se levanta y duerme bajo el manto de la misma libertad que yo proporciono, y luego cuestiona la manera en que la proporciono. Preferiría que dijeras ‘gracias’ y siguieras tu camino”.

Pues fue algo profético que la base de Guantánamo sirviera como contexto para que Nicholson, en su papel, entregara su acto final de pontificación.

Desde que, en 2002, el expresidente de EE.UU. George W. Bush estableció en la base un centro detención para albergar a las personas que se creía estaban involucradas en los ataques del 11 de septiembre, el sitio ha estado en el centro de un debate sobre el poder del ejército de EE.UU. y la polémica presunción de que el fin justifica los métodos.

Evidencia en la pantalla

Esta es una discusión que se ha llegado tanto a la televisión como a las películas.

En 2005, el canal público de EE.UU. PBS transmitió uno de los primeros documentales que hablaba sobre lo que estaba pasando en Guantánamo. Se llamó “La cuestión de la tortura”, que hacía parte del programa Frontline.

En el documental se examinaban los esfuerzos de la administración Bush para crear el marco legal para las técnicas mejoradas de interrogación usadas en los detenidos de Guantánamo, al igual que en las bases estadounidenses en Afganistán e Irak.

En ese mismo tono se hicieron otros filmes como Gitmo – The New Rules of War (“Gitmo: Las nuevas reglas de la guerra”), de 2006; Taxi to the Dark Side (“Taxi al lado oscuro”), de 2007; Explorer: Inside Guantánamo (“Explorer: Dentro de Guantánamo”), en 2009, y The Guantánamo Trap (“La trampa de Guantánamo”), de 2011.

Estos documentos ofrecen testimonios de detenidos, militares, abogados y denunciantes que ayudaron a pintar una imagen de los controversiales métodos de interrogatorio que se estaban utilizando contra 780 personas, la mayoría de ellas originarias de Medio Oriente, el sureste asiático y el norte de África, algunos de los cuales llevan más de 18 años encerrados por el gobierno de EE.UU. en ese lugar.

Es cierto que hay más documentales que películas de ficción sobre este sitio, pero el director británico Michael Winterbottom intentó juntar ambos géneros en el docudrama The Road to Guantanamo (“El camino a Guantánamo”).

En esta película el director provee una plataforma para que los llamados Tipton Three (tres ciudadanos británicos que estuvieron recluidos en la base) cuenten los eventos que llevaron a su captura en 2001 en Afganistán y su posterior encierro durante dos años.

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