abril 30, 2021

Un panameño inolvidable, Juan Manuel Zarco

Por José Quintero De León
(Fotos Cortesía ACP y Panamá Vieja Escuela).
Este hombre de naturaleza sencilla, de poco hablar, pero probado liderazgo social, logró ser reconocido por Washington como un instructor de gran valía para miles de hombres, cuyo deber implicaba poner en riesgo sus vidas.
Un olvido imperdonable
Generalmente el ser humano olvida con el correr del tiempo episodios históricos y personajes notables que dieron ejemplo de dignidad, inteligencia, sabiduría, destreza y que le valieron el reconocimiento nacional e internacional por sus aportes a la humanidad.
Este ha sido el caso de quien se llamó Manuel Antonio Zarco, mejor conocido en el lenguaje emberá como Nome y Chapa (hermano, entre los suyos), y quien dio lustre a Panamá por haber entrenado a cientos de soldados estadounidenses, incluyendo a astronautas, por varias décadas desde los años 1960 hasta la reversión de la zona canalera a Panamá.
Su origen
El jefe Zarco, nacido aproximadamente en 1914, debido a que su nacimiento no constaba en el Registro Civil panameño, habría cumplido el 24 de marzo pasado 106 años de vida rodeado de hijos y nietos, en la comunidad de Emberá Querá, en las islas localizadas en la desembocadura del río Chagres, en el área canalera de Gamboa, patrimonio del Parque Soberanía.
Si bien su gloria emerge por haber sido el instructor principal de supervivencia en la selva del equipo de astronautas que integrarían la Programa Espacial Apollo de la National Administration of Space & Aeronautics (Nasa) que intentaría arrebatarle la supremacía a los soviéticos, en 1969, su otro mérito sobrevendría por su filosofía ambiental y su amor a la naturaleza que para su convicción: “la selva le brinda al hombre todo para vivir”.
Rasgos del líder emberá
A juicio del también instructor de supervivencia en la selva, Abdiel I. Batista, y discípulo del jefe Zarco, el país está en deuda con este personaje originario. Jefe de su comunidad emberá, jaibaná (curandero chamán) y experto tallador de piraguas, se distinguió por su vasta sabiduría de la selva, sus habitantes y su potencial. Amaba a la selva como a su familia, con la cual se identificaba como un hijo predilecto.
Había provenido de la provincia de Darién, de la rama emberá purú parará, pero su real origen sería la región del Chocó colombiano, de donde emigró la etnia para ubicarse en Darién.
Su carrera en supervivencia
Datos recabados indican que al tomar impulso la carrera espacial iniciada por los rusos, en1955, Estados Unidos  tomó las previsiones de preparar a sus primeros astronautas en sobrevivir en las inhóspitas selvas tropicales, si al retornar del viaje espacial la cápsula no cayera al mar como se tenía programado, y aterrizara en plena jungla.
Dada que en Panamá los norteamericanos administraban el canal, y que para su defensa operaba en Clayton el Comando Sur y otras bases militares, se optó traer del Darién a un experto en dicho escenario, el cual adiestraría a estos viajeros espaciales para enfrentar una posible contingencia. Esta tarea la realizó el antropólogo Morgan Smith, quien tenía a su cargo la Escuela de Supervivencia de la ex zonal del Canal.
Astronautas y militares
Zarco fue el elegido y así fue que el 11 de marzo de 1969, y durante cuatro intensos días en plena selva panameña, Neil Armstrong, Michael Collins, Edwin “Buzz” Aldrin, Gordon Cooper y John Glenn, se internaron en la espesa y traicionera jungla, en la cuenca del río Chagres para aprender a sobrevivir. No obstante, en la travesía solo participaron Armstrong, Aldrin y Collins.
Zarco y sus asistentes les instruyeron en conocer y cazar aquellos animales que aliviarían el hambre, los árboles y tallos que les proveerían de agua, plantas medicinales para picaduras de insectos y reptiles, y la recolección de maquenque, entre otras plantas, para construir un refugio durante las intensas lluvias. Fue así que degustaron durante las jornadas, de carne asada de boa, iguanas, conejo venados y otras especies, y también a defenderse de un ataque salvaje.
La experiencia no pudo ser menos que aleccionadora para estos hombres que irían al espacio. Convencerse de que pese a la ciencia y la tecnología habría un momento en la vida en que ello no serviría de nada, y que el conocimiento y la habilidad serían las herramientas que les permitirían sobreponerse a ese reto de salir con vida.
El Apollo 11 llega a la Luna
 La Misión Apollo 11 logró su objetivo. Estados Unidos le ganó la carrera espacial a los rusos el 20 de julio de 1969, cuando Armstrong, Aldrin y Collins llegaron de primero a la Luna. Pese a que no sufrieron contratiempos en su regreso a la tierra, su confianza en si mismo y firmeza de ánimo se vieron fortalecidas con los consejos y lecciones de este hombre de la selva.
Luego de este triunfo, la Escuela de Supervivencia del Ejército de Estados Unidos se consolidó y sirvió para entrenar a miles de soldados que serían enviados a frentes como el de Vietnam, integrantes de los  Boinas Verdes, Fuerza Delta, Airborne, Rangers y marines. Pese a perder la guerra, fueron muchos los soldados que salvaron sus vidas gracias a lo aprendido. El jefe Zarco tendría entonces mucho trabajo por realizar durante 25 años como instructor, toda vez que también se incluía a civiles entre sus alumnos, como fue el personal del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales. Como compañeros de labor tuvo a otros instructores  panameños, Ernest Sharp, Federico Mancilla, Mario Restrepo y Cristóbal Chen.
Méritos y distinciones
En base a sus méritos, el sencillo líder emberá se hizo merecedor de la Medalla por Servicio Público Distinguido, el más alto honor civil que concede el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. En 1971, se le otorgó la medalla de plata Snoppy, también se le condecoró en la Casa Blanca con el grado de general del Ejército.
Pese a ser de expresión corta, ofreció conferencias en universidades. Su imagen figura en un cuadro in memorian en el Museo del Instituto Smithsonian, aunque el significado de estas distinciones no fuera más que hechos sin gran trascendencia.
Luis Alvarado, excolaborador de la ACP y compañero de trabajo de Zarco, expresó su admiración por la sabiduría del jefe Nome, como le decían, así como por su sencillez en el trato y en la forma de enseñar. Tal era su facilidad para transmitir conocimientos, como para ser captados por sus alumnos. Ello le valió el respeto y aprecio de quienes le conocieron y laboraron junto a él.
Esta participación de Zarco como instructor no hizo mella en su ego ni en su carácter. Según su hija Natalia Zarco, nunca dejó de ser el padre servicial, humilde y preocupado por su familia. Consejero médico y espiritual. Nunca dejó a un lado su amiga de tantos años, su piragua y su palanca, su tradicional guayuco (traje del varón emberá) y su bastón ceremonial de mando. Sus collares tradicionales y cuando requerían su participación, el oficio del ritual y la preparación de hierbas para la poción curativa.
No hay que descuidar a la Tierra
Una anécdota que ha pasado al recuerdo surgió de la conversación del comandante Armstrong con el jefe Zarco durante los entrenamientos. El astronauta le preguntó si no estaba orgulloso de participar de esta misión de preparación para conquistar la Luna, a lo que con su sencillez de siempre respondió que consideraba importante llegar y explorar al satélite natural, pero que en la Tierra habían pendientes muchos problemas ambientales por resolver todavía.
  Luego de 1999, cuando el canal revirtió a Panamá y el Comando Sur se retiró del istmo, la nueva administración de la vía acuática absorbió al viejo maestro, al hombre de la selva. Entonces, se le contrató y aprovecharon sus conocimientos ambientales para inspeccionar los caudales de los ríos Chagres y Pequení, fundamentales para la operación de la vía interoceánica, dada su experiencia como palanquero, una destreza importante en la conducción de la piragua, la cual se utiliza para navegar por los traicioneros caudales de estas corrientes. Fue así que el ya retirado instructor en supervivencia se convirtió en inspector de la División de Hidrología Operativa de la Autoridad del Canal de Panamá.
Líder comunitario ejemplar
Natalia Zarco, su hija, se muestra orgullosa  al igual que sus hermanos e hijos, de la trayectoria de su padre. No solo porque entrenó a los primeros astronautas en llegar a la Luna, ni porque preparó a los combatientes de Vietnam, sino porque fue un verdadero líder de su comunidad, un padre respetuoso, consejero espiritual y curandero, sino por su inmenso amor a la Madre Naturaleza, de la que le preocupaba su futuro y a la que había que preservar a toda costa.
Un mérito civil que tiene a cuestas el finado jefe Manuel Antonio Zarco es que al haberse creado la Escuela de Supervivencia
Tropical de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, se le ubicó en las riberas del Chagres, cerca a Gamboa. Con el correr del tiempo Zarco sería el patriarca de las actuales comunidades Ella Emberá, Emberá Purú, San Antonio, y otras que ya tienen más de 50 años de creadas, y en donde los nativos ejercen el ecoturismo como medio de subsistencia. Esto se deriva de la prohibición de ejercer la agricultura, toda vez que el área es zona de amortiguamiento.

1 pensamiento sobre “Un panameño inolvidable, Juan Manuel Zarco

  1. Que orgullo de 🇵🇦, sin embargo es lamentable, que esta historia no la conoci en una primaria , en una secundaria y, menos en una universidad. No se si el Museo del Canal muestra la nobleza y, recorrido de este hombre, espero ir a buscarla. Un documental en el natalicio de este ejemplo de panameño, sería obligatorio de dar, para fortalecer nuestra nacionalidad🇵🇦.

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