El «efecto silencio» en los Países Bajos: La prohibición del móvil mejora la concentración en las aulas
Bajo el pegadizo lema “Telefoon thuis of in de kluis” (El teléfono en casa o en la taquilla), los institutos neerlandeses están protagonizando un experimento social y educativo que ya arroja sus primeros resultados positivos. Dos años después de que el Gobierno acordara con la comunidad educativa restringir el uso de dispositivos electrónicos, las aulas de los Países Bajos respiran un aire distinto.
Un acuerdo nacional sin necesidad de leyes
A diferencia de otros países que han optado por farragosos procesos legislativos, el Gobierno neerlandés eligió la vía del consenso. Mediante un acuerdo nacional con padres, profesores y escuelas, se estableció la prohibición de teléfonos inteligentes, tabletas y relojes digitales no solo en las clases, sino también en pasillos y comedores.
Este enfoque ha permitido una implementación rápida y ha descargado de presión al personal docente. Según Ida Peters, profesora del instituto Cygnus Gymnasium de Ámsterdam, la medida ha reducido la fricción en la gestión del aula: «Ahora hay un ambiente más tranquilo; los alumnos no están preocupados por nada más que lo que ocurre aquí», afirma.
Los datos respaldan la medida
Aunque la percepción subjetiva de los docentes es optimista, los datos comienzan a confirmar la tendencia. Un estudio reciente encargado por el Gobierno en 317 escuelas secundarias revela que:
-
75% de los centros reportan una mejora significativa en la concentración de los alumnos.
-
Se observa una reducción del estrés social, al eliminarse el miedo a ser fotografiado o grabado durante los recreos para redes sociales como TikTok o Instagram.
-
Existe una correlación directa entre el estado de relajación de los estudiantes y su rendimiento académico.
El debate entre los alumnos
En los pasillos del Cygnus Gymnasium, donde carteles amarillos fluorescentes recuerdan la norma a quienes llegan en bicicleta, los estudiantes muestran sentimientos encontrados. Hanna y Fena, dos alumnas del centro, admiten que aunque es «molesto» tener que vigilar que no les confisquen el dispositivo, la dinámica social ha cambiado. «Quizás ahora vivimos un poco más el momento», reflexionan, señalando que durante los descansos la interacción cara a cara ha sustituido a las pantallas.
Próximo objetivo: Restringir las redes sociales
El éxito de esta iniciativa ha impulsado al Gobierno neerlandés a mirar hacia un horizonte más ambicioso. El ejecutivo ahora lidera una propuesta para:
-
Restringir el uso de redes sociales a menores de 16 años.
-
Presionar a la Unión Europea para establecer un límite de edad mínimo de 15 años para acceder a aplicaciones como Snapchat o Instagram.
Mientras el Reino Unido y otros vecinos europeos aún debaten cómo improvisar normas nacionales, los Países Bajos parecen haber encontrado la fórmula: sacar el mundo digital de la escuela para devolverle el espacio al aprendizaje.