Fumar: Más que un hábito, una amenaza a la salud mental
Durante décadas, el cine y la publicidad promovieron la imagen del cigarrillo como símbolo de sofisticación, rebeldía y relajación. Especialmente en generaciones pasadas, fumar era percibido como una forma de liberar tensiones y proyectar una imagen determinada. Sin embargo, la realidad es muy distinta.
La Dra. Vanessa Flores, jefa del Programa Nacional de Salud Mental de la Caja de Seguro Social (CSS), alerta sobre los mitos que rodean al tabaco. Contrario a la creencia popular, fumar no relaja sino que aumenta los niveles de estrés y ansiedad. Además, exacerba los síntomas de la depresión y puede interferir con el tratamiento farmacológico de esta afección.
Estudios científicos han demostrado que el tabaquismo está asociado a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades mentales como la ansiedad y la depresión. La nicotina, sustancia adictiva presente en el tabaco, altera la química del cerebro y puede generar dependencia.
Si bien los daños físicos del tabaco son ampliamente conocidos (cáncer, enfermedades pulmonares, cardiovasculares), sus efectos en la salud mental son igualmente preocupantes. La Dra. Flores enfatiza que el tabaquismo debe considerarse una enfermedad mental y como tal, requiere tratamiento especializado.
La CSS ofrece programas de ayuda para dejar de fumar en diversas instalaciones a lo largo del país, incluyendo la Clínica de las Adicciones del Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Arias Madrid y la Policlínica Santiago Barraza en La Chorrera. Estos programas cuentan con personal capacitado para brindar apoyo y herramientas a los pacientes que desean abandonar el hábito.
Aunque las tasas de tabaquismo en Panamá han disminuido gracias a las leyes y campañas de prevención, la aparición de los vapeadores representa un nuevo desafío. Estos dispositivos, cada vez más populares entre los jóvenes, contienen nicotina y otras sustancias químicas que pueden generar adicción y afectar la salud.
Es importante recordar que el tabaquismo está clasificado como una enfermedad mental tanto en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Esto significa que las personas que fuman necesitan tratamiento y apoyo para superar su adicción.
La imagen glamorosa del cigarrillo es cosa del pasado. Hoy sabemos que fumar no solo daña el cuerpo, sino también la mente. Si usted o alguien que conoce desea dejar de fumar, no dude en buscar ayuda profesional.