junio 17, 2024

¿Cerebros más grandes, búsqueda de comida más inteligente? 

Un equipo de científicos del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales ha puesto a prueba la teoría de que los primates tienen cerebros grandes porque son más inteligentes a la hora de buscar comida. El estudio, realizado en la selva tropical de Panamá, no encontró pruebas que respalden esta idea.

Durante mucho tiempo, los científicos han creído que la dieta, específicamente la fruta, impulsó el desarrollo de cerebros más grandes en los primates. La idea era que los animales con cerebros más grandes usaban su inteligencia para encontrar fruta de manera más eficiente, lo que a su vez les proporcionaba más energía para alimentar un cerebro más grande.

Sin embargo, el nuevo estudio no encontró correlación entre el tamaño del cerebro y la eficiencia en la búsqueda de alimento. Los investigadores compararon cuatro especies de mamíferos frugívoros: dos primates de cerebro grande (monos araña y capuchinos cariblancos) y dos parientes de mapache de cerebro más pequeño (coatíes de nariz blanca y kinkajús).

Utilizando drones, GPS y análisis de comportamiento, los científicos estudiaron cómo estas especies resolvían el mismo desafío de búsqueda de alimento en la selva tropical. Descubrieron que todas las especies, independientemente del tamaño del cerebro, eran igual de eficientes para encontrar árboles frutales.

Este hallazgo contradice la teoría de que los cerebros grandes son necesarios para la inteligencia a la hora de buscar comida. Los autores del estudio sugieren que el aumento del tamaño del cerebro en los primates podría estar relacionado con otros factores, como la memoria episódica, el uso de herramientas, la cultura o la complejidad de la vida social.

El estudio abre nuevas vías para investigar la evolución del cerebro en primates y otros animales. «Nuestro estudio no puede determinar los desencadenantes exactos de la evolución del cerebro», dice la Dra. Meg Crofoot, autora principal del estudio, «pero hemos podido utilizar técnicas mínimamente invasivas para probar empíricamente una gran hipótesis sobre la evolución, la cognición y el comportamiento de los animales salvajes».

Este estudio es un importante paso adelante en nuestra comprensión de la evolución del cerebro y la inteligencia animal.

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