junio 23, 2026

«Cuando nada era tabú»: Un viaje al París más íntimo y decadente de los años 30 a través de Brassaï

IMG_1057

Hubo un tiempo en que París no era solo la ciudad de la luz, sino un laberinto de sombras donde la libertad no conocía fronteras. El Moderna Museet de Estocolmo inaugura la exposición «Brassaï: Los signos secretos de París», una muestra que rescata la mirada de Gyula Halász, el legendario fotógrafo que, bajo el seudónimo de Brassaï, inmortalizó la cara más cruda y fascinante de la entreguerra.

El cronista de lo invisible

Brassaï no solo retrató las gárgolas de Notre Dame o las calles brumosas de Montmartre. Su verdadero legado reside en su capacidad para moverse con naturalidad entre barrios marginales y salones exclusivos. Fue un pionero que se adentró en la noche parisina cuando los burdeles, los bares gay y los bailes clandestinos eran el refugio de una sociedad que vivía bajo la premisa de que nada era tabú.

«El París con el que sueñas, ese es el París de Brassaï», afirma Anna Tellgren, curadora de la exposición. «Pero él fue mucho más allá de las postales; fue uno de los primeros en documentar la vida queer y los mundos interiores de los marginados sin juicio moral».

Del éxito a la censura

La trayectoria de Brassaï es un testimonio de la cambiante moralidad del siglo XX:

  • 1933: Publica Paris de Nuit (París de noche), alcanzando la fama inmediata al definir la estética nocturna de la ciudad.

  • Posguerra: La censura estricta le impide mostrar su material más explícito e íntimo.

  • 1976: Tras décadas de espera, logra publicar Le Paris Secret des Années 30, revelando finalmente las imágenes que habían permanecido ocultas.

El arte de la complicidad

A diferencia de los fotógrafos voyeristas, Brassaï basaba su trabajo en la relación con sus modelos. Un ejemplo claro es su fotografía más icónica: dos amantes mirándose en un café, con sus rostros multiplicados por los espejos.

Aunque muchas de estas escenas eran puestas en escena, el fotógrafo invertía horas conversando con los protagonistas y ganándose su confianza. «Su método consistía en hacerse aceptar por el entorno antes de sacar la cámara», explica Tellgren. A menudo, Brassaï portaba copias de sus trabajos anteriores para compartirlas con quienes retrataba, creando un vínculo de respeto en medio de la decadencia.

Un mundo perdido

Las imágenes destacadas en esta revisión ofrecen una ventana a un París crepuscular que desapareció tras la Segunda Guerra Mundial. Son retratos de una era radical donde la identidad, el romance y la marginalidad se entrelazaban bajo la luz de las farolas, configurando un archivo histórico invaluable de una ciudad que, gracias a Brassaï, sigue viva en el imaginario colectivo.

Please follow and like us: