Zimbabue recupera su identidad: el último «Pájaro de Piedra» regresa a casa tras 137 años
En un acto cargado de simbolismo y emoción, Zimbabue ha celebrado esta semana la restitución del último de sus emblemáticos pájaros de esteatita, cerrando un capítulo de saqueo colonial que se extendió por más de un siglo. El presidente Emmerson Mnangagwa calificó el evento como «el regreso de un icono nacional».
La escultura de esteatita gris, que adorna la bandera, los billetes y el escudo de armas del país, fue repatriada desde Sudáfrica. El artefacto había permanecido fuera de sus fronteras desde que fue arrancado de su pedestal y vendido al imperialista británico Cecil Rhodes a finales del siglo XIX.
Un tesoro de las «Casas de Piedra»
Las aves de Zimbabue, de las cuales se conocen solo ocho ejemplares, son piezas únicas en el mundo. Estas esculturas, que miden entre 25 y 50 centímetros (superando el metro si se incluye su columna), fueron extraídas de las ruinas de Gran Zimbabue, la ciudad medieval que dio nombre al país («Casas de Piedra»).
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Origen: Construidas entre los siglos XI y XV.
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Significado: Se cree que fueron talladas por los antepasados del pueblo Shona.
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Valor: Son considerados los tesoros arqueológicos más importantes del país.
Restitución humana y cultural
La entrega no solo incluyó la pieza arqueológica. El gobierno sudafricano, representado por el ministro de Cultura Gayton McKenzie, también devolvió ocho conjuntos de restos humanos exhumados por investigadores coloniales para lo que McKenzie denominó una «pseudociencia errónea».
«No se trata de abstracciones, sino de personas… arrancadas de sus tumbas bajo la lógica de que sus cuerpos eran datos», afirmó McKenzie durante la ceremonia.
Un hito en la descolonización africana
Este retorno se desmarca de las habituales repatriaciones provenientes de Europa (como Francia o Alemania), ya que se trata de un acuerdo de cooperación entre dos naciones africanas.
El éxito de esta misión refuerza las gestiones que Zimbabue mantiene actualmente con el Reino Unido, donde busca la devolución de los cráneos de héroes anticoloniales del siglo XIX que aún permanecen en instituciones británicas. Con el regreso del último pájaro de piedra, el país no solo recupera una obra de arte, sino una pieza fundamental de su soberanía espiritual y política.