Bruno Mars levanta el ánimo de Londres con un arranque inesperado en Wembley
Bruno Mars regresó al estadio de Wembley para la primera de sus seis noches con un objetivo claro: levantar el ánimo del público británico. Al igual que en su última visita en julio de 2018, cuando Inglaterra acababa de ser eliminada del Mundial masculino, la historia se repitió ocho años después. Sin embargo, el artista disipó la tensión luciendo una bufanda de la selección inglesa, un sombrero de pescador con la bandera británica y sosteniendo un oso Paddington, logrando animar de inmediato a una multitud multigeneracional de 75.000 personas. Tras casi una década alejado del Reino Unido, el cantante demostró por qué agotó las entradas en cifras récord.
El espectáculo comenzó de forma teatral con un vídeo pregrabado de Mars rezando en una iglesia. Segutos después, apareció en el escenario bajo la imagen de una vidriera, vestido con un traje rojo adornado con rosas. Para quienes evitaron los spoilers, la apertura fue una sorpresa: el show no arrancó con un éxito festivo, sino con «Risk It All», una balada lenta de R&B de su último álbum, The Romantic.
La calma duró poco. A los pocos minutos, Mars se sentó tras un par de congas de color rojo brillante para interpretar Cha Cha, marcando el inicio de un repertorio que transitó entre el R&B, el funk, el pop y los ritmos latinos. «Londres, es hora de fiesta», declaró el artista, desatando la euforia colectiva. Éxitos como 24K Magic y Treasure provocaron los momentos más masivos de la noche, haciendo que miles de personas levantaran sus dedos meñiques al aire siguiendo la letra del tema.
El romance y la teatralidad guiaron la velada. «Esta noche cantamos sobre el amor», anunció Mars antes de activar la Angel Baby Cam, proyectando en las pantallas gigantes las reacciones de los fans mientras les cantaba. Más adelante, el artista reforzó su faceta de galán clásico vistiendo una capa con la inscripción «The Romantic», en un claro guiño a la leyenda del soul James Brown.
Uno de los puntos fuertes de la noche llegó con los invitados. Anderson .Paak subió al escenario para revivir Silk Sonic durante un segmento de cuatro canciones. Ambos artistas derrocharon química con elaboradas coreografías inspiradas en Motown e incluso bromearon imitando el acento británico, calificando la velada como «absolutamente genial». Aunque sus recientes éxitos colaborativos incluyen temas con Rosé y Lady Gaga, solo Die With a Smile (junto a Gaga) formó parte del repertorio, consolidándose como uno de los momentos más coreados durante la sección de baladas.
Para los asistentes, la espera de ocho años valió la pena. «Todos tenemos un vínculo emocional con cada canción», comentaron Paul (58 años) y sus hijos Alex (23) y Thomas (20) a BBC News, tras viajar para presenciar el único destino de Mars en el Reino Unido. «Creo que este es el lugar más emblemático», concluyó la familia sobre el regreso triunfal del estadounidense.