Los Óscar rompen con la tradición: Nueva sede y salto al streaming para 2029
En un movimiento histórico que marca el fin de una era, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha anunciado que los Premios Óscar abandonarán su icónica sede en Hollywood Boulevard. A partir de 2029, la gala más importante del cine se trasladará al Teatro Peacock, ubicado en el complejo L.A. Live, en el centro de Los Ángeles.
Este cambio de ubicación coincide con una transformación radical en su modelo de difusión: tras más de medio siglo en la cadena ABC, la ceremonia se emitirá globalmente y de forma gratuita a través de YouTube.
Un cambio de escenario y estrategia
El traslado al Teatro Peacock responde a una colaboración plurianual con la empresa AEG. El nuevo recinto no solo ofrece una mayor capacidad que el actual Teatro Dolby, sino que sitúa a los Óscar en el mismo epicentro de entretenimiento que ya alberga los premios Emmy y Grammy.
«L.A. LIVE se construyó para albergar los momentos que definen la cultura, y no hay un escenario global más importante que los Óscar», afirmó Todd Goldstein, director de ingresos de AEG.
Adiós a Hollywood, regreso al centro
Aunque la mudanza de 12 kilómetros alejará la alfombra roja del legendario letrero de Hollywood, los organizadores lo ven como un «regreso a casa». Antes de instalarse en el Teatro Kodak (ahora Dolby) en 2002, los premios rotaron durante décadas por recintos céntricos como el Dorothy Chandler Pavilion y el Shrine Auditorium.
Detalles clave del acuerdo:
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Vigencia: El contrato con el Teatro Peacock se extiende inicialmente hasta 2039.
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Tecnología: Bill Kramer, CEO de la Academia, destacó que la infraestructura de AEG permitirá una producción «tecnológicamente avanzada», ideal para la transición al formato digital.
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El Centenario: Antes de la gran mudanza, los Óscar celebrarán su edición número 100 en 2028 en su sede actual, el Teatro Dolby, bajo la señal de ABC.
El futuro es el streaming
La decisión de emitir la gala por YouTube a partir de 2029 subraya la necesidad de la Academia de conectar con audiencias más jóvenes y globales, alejándose de las limitaciones de la televisión por cable tradicional. Este cambio promete democratizar el acceso al evento, permitiendo que cualquier persona con conexión a internet pueda seguir la ceremonia en vivo y sin costo.