Oscar, Diamantes y una «3×3»: Michael B. Jordan celebra su triunfo en In-N-Out
Para muchos, el premio máximo de la Academia es una estatuilla bañada en oro de 24 quilates. Para Michael B. Jordan, el broche de oro tras ganar el Oscar al Mejor Actor, fue una hamburguesa con queso y tres pisos de carne.
Tras conmover a la crítica y al público con su interpretación en la cinta de vampiros y blues Sinners, el actor no se dirigió a una fiesta privada de etiquetas exclusivas, sino que hizo una parada técnica en la famosa cadena de comida rápida In-N-Out Burger.
Un banquete de etiqueta
Aún luciendo el impecable traje negro de la alfombra roja, Jordan fue captado en un ambiente que mezclaba la euforia de los fans con la cotidianeidad de un restaurante de paso. Con la estatuilla dorada reposando sobre la mesa de plástico, el actor dio cuenta de lo que parecía ser una «3×3» (tres piezas de carne y tres lonchas de queso), una elección contundente tras una ceremonia que suele extenderse por más de tres horas.
A pesar de la multitud de fotógrafos y seguidores que rodeaban el establecimiento, Jordan se mostró accesible y sonriente, haciendo pausas entre bocado y bocado para firmar los icónicos gorros de papel para el personal del local.
Una tradición de «Alta Cocina» rápida
Jordan se suma así a una selecta lista de estrellas que han decidido cerrar la noche más importante de Hollywood con comida rápida:
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Hilary Swank (2005): Tras ganar por Million Dollar Baby, acudió a Astro Burger con su vestido de gala y levantó el Oscar ante los aplausos de los comensales.
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Julia Roberts y Jamie Lee Curtis: Ambas han sido vistas en In-N-Out tras sus participaciones en la gala en años recientes.
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Steven Spielberg: En 2024, el legendario director fue captado fotografiando su propia hamburguesa como un fan más.
El vínculo histórico: Vanity Fair e In-N-Out
Esta relación entre el cine y las hamburguesas no es casual. La legendaria fiesta posterior de Vanity Fair ha servido hamburguesas de In-N-Out a sus invitados desde 1994, convirtiendo el «Double-Double» en un accesorio tan común en la noche de los Oscar como el champán o los diamantes.
Para Michael B. Jordan, la imagen de la noche no fue solo la de su discurso de aceptación, sino la de un hombre que, tras alcanzar la cima de su carrera, solo buscaba el placer sencillo de una buena hamburguesa.