marzo 3, 2024

Hay temas nacionales que deben definirse dicen empresarios

En este momento en el tiempo, ya el país debiese tener claro la hoja de ruta para el cierre ordenado de la mina en el Distrito de Donoso. De igual manera, a estas alturas el país debería conocer la reformulación del Presupuesto General del Estado para 2024, las medidas de austeridad del Gobierno Nacional y acciones específicas para aliviar los estragos que sufrieron miles de productores, pequeños y microempresarios tras la paralización injustificada del mes pasado.

Los ciudadanos demandan respuestas, transparencia, liderazgo, acciones responsables y sobre todo una comunicación transparente y constante. Sin embargo, el sentir es el contrario, que simplemente no pasa nada, no hay reacción coherente, realista y mucho menos inmediata.

Si el fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre la Ley 406 de 2023 estableció un cierre jurídico sobre la operación de la mina en el Distrito de Donoso, con esto solamente comenzó el reto operativo de cerrar ordenadamente la mina. Una responsabilidad con suficientes riesgos ambientales, financieros y humanos como para que el Gobierno Nacional hubiera demostrado alguna diligencia. En lugar de ello, todo lo que hemos visto es un comunicado insuficiente, forzado por la opinión pública, con supuestas medidas a futuro, emitido por las mismas autoridades responsables del desastre donde nos han llevado y evidenciando un gran conflicto de interés.

En este momento, aún desconocemos cómo se procederá y cada minuto que pasa aumenta el riesgo de una catástrofe ambiental si no se toman acciones inmediatas. Además, a falta de una hoja de ruta clara, son terceros quienes empiezan a tomar acciones que una vez más pueden ser contraproducentes para el país.

La ausencia de acciones por parte del Gobierno Nacional ha sido constante e inexcusable; el dejar pasar y patear la pelota hacia adelante parece que se convirtió en la forma normal de administración pública, sin enfrentar las graves consecuencias que se derivan de esa inmovilidad; o peor aún, pretender llevar esta crisis callada y bajo la alfombra hasta que finalice la actual administración.

Asimismo, sobre el Proyecto de Presupuesto General del Estado tampoco se sabe nada, más que la supuesta reformulación anunciada por el Ministro de Economía y Finanzas, también por la presión ciudadana. De igual forma, vemos con gran preocupación un presidente de la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional desafiante y soberbio, que no parece haber aprendido nada del reclamo y hartazgo ciudadano generalizado. Este es un asunto crítico, que tendrá repercusiones enormes, no solo en la Administración que asuma en escasos seis meses, sino en toda la economía nacional.

Los golpeados sectores agropecuario y turísticos, que están pagando un precio terrible por la violencia e intransigencia de grupos radicales que trancaron el país, y sin que las Autoridades tomaran medidas para garantizar el derecho fundamental del libre tránsito, continúan a la espera de conocer qué planes tiene el Gobierno Nacional para apoyarles a reconducir una situación que ya de hecho producirá pérdidas de todo tipo.

Visto todo sobre lo que no se han tomado medidas, parece secundario retomar la exigencia por un Plan de Austeridad por parte de las instituciones del Estado, pero no lo es. La perspectiva económica del país es difícil, con la posible pérdida del grado de inversión, y sus efectos sobre el costo de financiamiento para todos, el significativo reto de retomar un proceso de consolidación fiscal que genere confianza, y el escenario de arbitrajes internacionales, todo lo cual nos exige emprender una era de austeridad y verdadero compromiso con el manejo responsable de las finanzas públicas.

Todo lo que planteamos aquí no es otra cosa que la exigencia para que quienes mantienen la responsabilidad como autoridad cumplan con aquello con lo que se comprometieron al asumir sus cargos: liderar el país, tomar decisiones y dar la cara, aun en estos tiempos tan complicados. Eso es, después de todo, lo que define el carácter de los líderes y lo que marca una diferencia de los gobiernos a la hora de la verdad.

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