junio 23, 2026

Secretos de la resistencia de los arrecifes de coral a las altas temperaturas oceánicas

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Buque de Investigación.1

Investigadores compararon el ADN de corales y sus organismos simbióticos de dos lugares de la costa del Pacífico de Panamá para comprender mejor cómo influyen los distintos miembros del holobionte coralino en su capacidad para tolerar temperaturas extremas

Cuando Victoria Glynn llegó a Panamá para estudiar en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) los efectos de las temperaturas oceánicas extremas en los arrecifes de coral como becaria predoctoral en el laboratorio del profesor Rowan Barrett de la Universidad McGill, dibujó corales para explicar su trabajo a los niños. Ahora, sus ilustraciones ayudan a un público más amplio a comprender cuando explica cómo los corales de entornos oceánicos más variables pueden estar mejor equipados para sobrevivir al aumento de las temperaturas oceánicas que los corales de entornos más estables, en un artículo publicado en Current Biology.

Si se le pide a alguien que dibuje un coral, es posible que dibuje un bulto o una forma similar a las cornamentas de un ciervo, tal vez con algunos peces o conchas para ilustrar su entorno en el fondo marino. Pero los dibujos de Victoria son mucho más intrincados… porque los corales están formados por el animal coralino y su esqueleto; las algas simbióticas, para la captura de energía; y una multitud de diminutas bacterias… su microbioma… como el que tenemos en nuestros intestinos, responsable de muchas otras funciones. Los científicos lo denominan holobionte de coral, del griego «todo lo vivo».

«La mayoría de la gente sabe que nuestro microbioma intestinal desempeña un papel fundamental en nuestra salud, dependiendo de nuestra dieta y de los microbios que tengamos. En muchos aspectos, los corales no son tan diferentes», explica Victoria, ahora asociada posdoctoral en la Universidad de Vermont. «Su supervivencia está estrechamente ligada a su microbioma. Cuando explico cómo los corales se mantienen sanos a medida que cambia su entorno, espero que mis dibujos ayuden a ver lo complejos que son en realidad, y por qué es crucial tener en cuenta todos los organismos implicados: el animal coralino, sus algas simbióticas y el microbioma bacteriano.»

Para sobrevivir, el coral y sus algas mantienen una estrecha relación, pero cuando el agua del océano se calienta demasiado, las algas suelen abandonar el barco, dejando sólo el esqueleto blanco del coral, un fenómeno llamado blanqueamiento del coral.

Victoria hizo su tesis doctoral en Panamá, en el marco del Proyecto Rohr de Resiliencia de los Arrecifes, dirigido por Sean Connolly, científico de STRI. La ubicación de STRI facilita el acceso de los investigadores al Pacífico Oriental Tropical, una zona oceánica que se extiende desde las islas Galápagos de Ecuador hacia el norte hasta las islas Cocos de Costa Rica. Se trata de un laboratorio natural perfecto para aprender cómo responden los corales a las temperaturas extremas.

Los científicos del proyecto aprovechan las gélidas corrientes oceánicas que salen a la superficie en el Golfo de Panamá para preguntarse si los corales que crecen allí son más resistentes a las temperaturas extremas que los corales de otros lugares donde las temperaturas no son tan extremas, y por qué. En este estudio se plantearon tres grandes interrogantes: ¿Cómo afectan las altas temperaturas oceánicas a la relación entre el animal coralino y su alga compañera? ¿Y a su microbioma bacteriano? ¿Y explican estas relaciones por qué algunos corales son más capaces de sobrevivir a altas temperaturas?

El grupo tomó muestras de corales coliflor (Pocillopora spp.) en el Golfo de Panamá (donde hay fluctuaciones anuales de temperatura) y en el Golfo de Chiriquí (cerca, pero con temperaturas más estables todo el año) y luego realizó un experimento para ver qué ocurre cuando suben la temperatura.

“Expusimos a los corales a un rápido estrés térmico en tanques en el yate y, a medida que subía la temperatura, tomamos muestras para poder extraer el ADN de los corales, sus algas y bacterias”, explica Victoria. “De este modo, obtuvimos información sobre las relaciones entre los corales y los distintos miembros de su microbioma a medida que subía la temperatura”.

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