Alianza entre Rodríguez y Trump desata rechazo y aleja las elecciones
El encuentro en Nueva York entre la presidenta encargada de Venezuela y el mandatario estadounidense desata indignación dentro y fuera del país, donde la ciudadanía advierte un espaldarazo a un régimen ilegítimo que aleja la posibilidad de elecciones libres.
Mientras la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, concretan su primera reunión en persona desde la captura de Nicolás Maduro en enero, una ola de indignación recorre a la comunidad venezolana. Para miles de ciudadanos tanto en Caracas como en la diáspora, el encuentro representa un respaldo directo de Washington a un Gobierno que consideran ilegítimo y un duro golpe a las aspiraciones de una transición democrática.
Las muestras de rechazo se manifestaron simultáneamente en las calles de la capital venezolana, en las inmediaciones de la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York y en Doral (Florida), epicentro de la migración venezolana en Estados Unidos.
Indignación en la diáspora y frustración colectiva
Desde Florida, líderes comunitarios y analistas alzaron la voz ante la presencia de Rodríguez en la Asamblea General de la ONU y su bilateral con el mandatario estadounidense.
“De verdad que nos están viendo la cara de tontos a todos, cada día se ve más lejos la transición hacia elecciones libres y hacia sacar a este Gobierno autoritario de Venezuela. Está bien que haya cálculos políticos, pero de ahí a tratarla como una presidenta legítima es muy frustrante”, señaló la analista política Liz Rebecca Alarcón.
Por su parte, Adelys Ferro, directora del Venezuelan American Caucus (VAC), calificó la cita como una afrenta directa a los ciudadanos que anhelan un cambio de rumbo:
“(La reunión) es una bofetada a la posibilidad de tener elecciones democráticas, limpias y transparentes presidenciales pronto. Es un espaldarazo a Delcy Rodríguez, a quien nadie eligió, por la que ningún venezolano ha votado”.
Ambas voceras recordaron que Rodríguez formó parte de la cúpula del régimen responsable de la crisis económica y humanitaria que ha forzado el éxodo de más de 7,9 millones de venezolanos. Tras la captura de Maduro el pasado 3 de enero por fuerzas estadounidenses para encarar cargos de narcoterrorismo en Nueva York, muchos esperaban un quiebre político que hoy ven diluirse.
Protestas en Caracas: “Venezuela no la quiere”
A más de 2.100 kilómetros de Doral, el descontento se replicó en las calles de Caracas con manifestaciones ciudadanas que exigieron un proceso electoral inmediato.
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Rechazo a la representación internacional: Manifestantes como Nuris Medina expresaron su indignación ante la recepción diplomática brindada a Rodríguez en la ONU.
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Exigencia de elecciones: “Venezuela no la quiere, Venezuela la rechaza, y por eso es que pedimos elecciones ya”, afirmó la manifestante Filomena Gómez, pidiendo al gobierno estadounidense constatar el descontento real de la población.
CNN solicitó una postura oficial al Gobierno de Venezuela respecto a estas manifestaciones, sin obtener respuesta inmediata.
Pragmatismo, petróleo y la capacidad de mutación del chavismo
El acercamiento diplomático ocurre a casi nueve meses de que Rodríguez asumiera la jefatura de Estado encargada. Un hito clave de esta relación se registró a finales de agosto con la firma de un acuerdo petrolero que otorga a EE. UU. el control sobre 65.000 millones de barriles de crudo venezolano.
Mientras algunos sectores ven en este pacto una oportunidad para atraer inversiones, diversos ciudadanos y analistas critican la entrega de recursos naturales a cambio de la permanencia del grupo en el poder. “Lo que hicieron fue un engaño con el pueblo de Venezuela, llevándose todas las riquezas minerales, y el pueblo sigue hasta peor”, afirmó el ciudadano Rafael Azuaje.
Por su parte, el exdiplomático Reinaldo Díaz Ohep advirtió sobre la estrategia de supervivencia del chavismo tras la caída de Maduro:
“El chavismo no ha cambiado. No se reformó, no se arrepintió, no se democratizó. Simplemente está haciendo todo lo que tiene que hacer para sobrevivir a Trump. Ojalá la visión pragmática y circumstantial del ahora no nos arruine a todos la bonanza de una verdadera alianza a largo plazo entre una Venezuela democrática y el pueblo estadounidense”.
Pese al descontento generalizado, la presencia de Rodríguez en el foro multilateral y su agenda en la Casa Blanca confirman que, por ahora, el pragmatismo geopolítico y energético prima sobre las exigencias democráticas de la sociedad civil venezolana.