Delcy Rodríguez promete viviendas para fin de año a damnificados por el sismo
En medio de un panorama desolador para miles de familias que perdieron sus hogares en Venezuela tras los recientes terremotos, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, aseguró que habrá soluciones habitacionales antes de que termine el año. Sin embargo, analistas y especialistas consultados consideran que la promesa carece de fundamentos debido a la severa crisis económica y el deterioro de la infraestructura del país.
El Gobierno reportó que más de 17.000 personas se encuentran actualmente sin vivienda. Durante la instalación de un comité de crisis el pasado lunes, Rodríguez afirmó que el Ministerio de Vivienda y Hábitat elabora proyectos «en el menor tiempo posible» y que habrá «miles de soluciones antes de que finalice el año». La mandataria no detalló si estas medidas contemplan campamentos temporales, refugios o viviendas definitivas.
Un costo financiero colosal
Las estimaciones preliminares de los daños reflejan la magnitud del desafío. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) proyectó los costos en 6.700 millones de dólares, mientras que la consultora venezolana Econanalítica elevó la cifra a cerca de 8.000 millones de dólares (un 7% del PIB), advirtiendo que la reconstrucción requerirá al menos el doble.
Para el economista Asdrúbal Oliveros, el proceso real podría costar entre 12.000 y 15.000 millones de dólares, un monto que supera por mucho la capacidad del Estado. «Venezuela no tiene la holgura fiscal y financiera para hacer frente a las necesidades de la reconstrucción», señaló Oliveros, quien enfatizó la necesidad de un acuerdo que involucre al Gobierno, la oposición, el sector privado y la comunidad internacional.
Aunque el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reactivó formalmente sus relaciones con Venezuela tras cuatro años congeladas y se anunciaron algunas ayudas internacionales, los analistas coinciden en que estos fondos resultan minúsculos para la emergencia.
Falta de datos y fallas de planificación
La promesa oficial de ofrecer soluciones en seis meses también choca con la realidad técnica del país. Zulma Bolívar, urbanista y docente de la Universidad Central de Venezuela (UCV), calificó el anuncio como una «promesa vacía». Bolívar criticó la falta de información oficial, recordando que el último censo nacional se realizó en 2011.
«Hoy no sabemos cuántos somos, dónde estamos y qué necesitamos», advirtió la experta, detallando que el levantamiento de datos sobre los daños estructurales se ha tenido que realizar mediante imágenes satelitales y colaboración ciudadana por la falta de un control catastral local. Asimismo, señaló que antes de construir se requieren estudios de suelo y análisis de estabilidad para no replicar condiciones de vulnerabilidad, especialmente en el estado La Guaira, la zona más afectada.
El dilema de los servicios públicos y la deuda
A los problemas de vivienda se suma el colapso de los servicios básicos. José De Viana, ingeniero y miembro de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, calificó la meta gubernamental como «una farsa» y aseguró que la reconstrucción tardará años. «El problema primario es la vivienda, pero lo más determinante son los servicios públicos. Tienen que comenzar por el servicio eléctrico. Hay países que se desarrollan sin petróleo, pero sin electricidad, ninguno», sentenció.
Por otra parte, la viabilidad de cualquier plan masivo de reconstrucción depende de la reestructuración de la deuda pública externa de Venezuela y de PDVSA, estimada en unos 160.000 millones de dólares. Aunque Rodríguez informó sobre conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el gobierno de Estados Unidos para recuperar recursos —incluyendo un fondo inicial de 200 millones de dólares para infraestructura—, Oliveros advirtió sobre el peligro de avanzar en la deuda sin un plan macroeconómico sólido y el acompañamiento multilateral.
Mientras las proyecciones económicas y los plazos técnicos contradicen el discurso oficial, los damnificados enfrentan el día a día en condiciones precarias. «Todavía no hemos pensado en el futuro, no sabemos qué viene adelante. Que nos ayuden para poder sobrevivir», pidió Luis Enrique González, quien actualmente duerme junto a su familia en las carpas instaladas en el Parque del Este, en Caracas.