Tragedia en China: Al menos 90 muertos tras una masiva explosión en una mina de carbón en Shanxi
Al menos 90 mineros han perdido la vida tras registrarse una fuerte explosión de gas en la mina de carbón de Liushenyu, ubicada en la provincia norteña de Shanxi. Las autoridades locales y los medios estatales han confirmado que este incidente se consolida como el peor desastre minero que azota al país desde el año 2009.
El siniestro ocurrió el pasado viernes a las 19:29 hora local (22:29 GMT) en momentos en que 247 trabajadores se encontraban en el turno de servicio. Aunque las labores de emergencia permitieron poner a salvo a más de 100 personas de forma inicial, las tareas de rescate se han topado con severos obstáculos subterráneos.
Caos subterráneo y sobrevivientes
Un total de 27 mineros permanecen hospitalizados en la zona. Uno de ellos se reporta en estado crítico, mientras que los demás presentan heridas leves, en su mayoría provocadas por la inhalación de gases venenosos aún no identificados formalmente.
Wang Yong, uno de los mineros que logró sobrevivir al desastre, relató a la prensa oficial los dramáticos momentos del estallido:
«Olí a azufre, el mismo olor que desprenden las explosiones. Les grité a las personas que corrieran. Mientras corríamos, vi a gente desplomarse por los gases tóxicos. Entonces yo también perdí el conocimiento», narró Yong, quien despertó una hora después y logró salir a la superficie ayudando a otro compañero.
Negligencia y fallas de seguridad bajo investigación
La Administración Nacional de Seguridad Minera de China ya había catalogado a la mina Liushenyu como un «riesgo grave para la seguridad». Asimismo, el Grupo Tongzhou —empresa operadora del yacimiento— acumulaba dos sanciones administrativas por infracciones de seguridad.
Tras la tragedia, se han reportado las primeras consecuencias y anomalías en el manejo de la mina:
-
Altos niveles de toxicidad: Reportes preliminares indican que los niveles de monóxido de carbono (un gas altamente tóxico e inodoro) superaban drásticamente los límites permitidos antes de la explosión.
-
Planos falsos y desorden: Los equipos de emergencia denunciaron que los planos proporcionados por la administración de la mina no coincidían con la estructura real del subsuelo. Esto, sumado a inundaciones cerca del epicentro de la explosión, ha bloqueado el acceso a diversas áreas.
-
Detenciones inmediatas: Varios miembros del equipo directivo de la mina ya han sido arrestados por las autoridades.
El Ministerio de Gestión de Emergencias desplegó un contingente de 345 efectivos distribuidos en seis equipos especializados para acelerar el rescate. Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, exigió «no escatimar esfuerzos» en la búsqueda de supervivientes, mientras que el Consejo de Estado prometió una investigación exhaustiva y castigos severos para los responsables.
El fantasma de la siniestralidad minera
La provincia de Shanxi es una región clave para la economía china, ya que produce más de una cuarta parte del carbón de todo el país. Pese a que Pekín ha endurecido las normativas de seguridad y ha clausurado numerosos yacimientos ilegales en la última década, los accidentes de gran magnitud continúan desafiando los controles estatales.
Este desastre evoca los años más oscuros de la industria minera china a principios de la década de 2000, cuando la letalidad en los túneles era frecuente. Entre los antecedentes recientes más graves destacan el derrumbe en Mongolia Interior que dejó 53 muertos y la explosión en Heilongjiang que cobró la vida de más de 100 mineros.
El fatal suceso se registra en un contexto de alta relevancia internacional para el país, ocurriendo apenas unos días después de concluidas las visitas oficiales de alto nivel de los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Rusia, Vladimir Putin.