junio 23, 2026

Trump anuncia que hablará directamente con el presidente de Taiwán y desafía el protocolo diplomático

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El mandatario estadounidense prevé abordar la venta de un paquete de armas de 14.000 millones de dólares con Lai Ching-te, generando el rechazo inmediato de Pekín.

En lo que supondría una marcada ruptura con casi medio siglo de tradición diplomática, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que mantendrá una conversación directa con el líder taiwanés, Lai Ching-te. El diálogo tendrá como eje central la posible aprobación de una millonaria venta de armamento estadounidense a la isla, un movimiento que ya ha encendido las alarmas en el gobierno de la República Popular China.

Los líderes de Estados Unidos y Taiwán no han mantenido comunicaciones directas oficiales desde 1979, año en el que Washington rompió sus relaciones formales con Taipéi para reconocer diplomáticamente al gobierno de Pekín como el único representante legítimo de China.

«Hablo con todos»: la postura de la Casa Blanca

Al ser consultado sobre si planeaba contactar al presidente de Taiwán antes de tomar una decisión definitiva sobre el envío de equipos militares, Trump fue tajante:

«Hablaré con él. Hablo con todos… trabajaremos en eso, en el problema de Taiwán».

Días antes, a bordo del Air Force One tras concluir una cumbre de dos días en Pekín, el mandatario estadounidense ya había anticipado la necesidad de este contacto directo. «Tengo que hablar con la persona que ahora mismo, ya saben quién es, la que está al mando de Taiwán», señaló, agregando que tomará una decisión sobre el acuerdo de defensa en un «período relativamente corto».

A pesar de esta aproximación a Taipéi, Trump elogió su relación con el presidente chino, Xi Jinping, calificándola de «increíble», y desestimó la posibilidad de un conflicto armado inminente entre ambas superpotencias, aclarando que no se ha «comprometido en ningún sentido» restrictivo.

Pekín activa la presión diplomática

La reacción de la República Popular China no se hizo esperar. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China manifestó la «firme oposición» de su país a cualquier intercambio oficial entre Washington y Taipéi, así como a las transferencias de armamento. El funcionario instó al gobierno estadounidense a «dejar de enviar señales erróneas a las fuerzas separatistas en Taiwán».

Como primera medida de presión, Pekín ha comenzado a retrasar la visita propuesta del alto funcionario de política del Pentágono, Elbridge Colby. Según informes del Financial Times, las autoridades chinas alegan que no autorizarán dicho viaje hasta que Trump defina formalmente el rumbo del acuerdo de armas. Durante la reciente cumbre, Xi Jinping advirtió explícitamente que el estatus de Taiwán representa el mayor punto de fricción bilateral y que una mala gestión del asunto podría derivar en un «conflicto».

El dilema del armamento y el marco legal

El paquete de asistencia militar en disputa está valorado en 14.000 millones de dólares e incluye sistemas de misiles de defensa aérea y equipos antidrones de última generación. Esta venta se sumaría a la aprobada el pasado mes de diciembre por un valor de 11.000 millones de dólares, la cual ya había desatado la indignación del gobierno chino.

Desde una perspectiva legal e histórica, la política exterior de EE. UU. se encuentra bajo un delicado equilibrio:

  • Ley de Relaciones con Taiwán (1979): Obliga legalmente a EE. UU. a proporcionar a la isla los medios necesarios para su autodefensa.

  • Las Seis Garantías (1982): Washington se comprometió históricamente con Taipéi a no consultar a Pekín sobre las ventas de armas. Sin embargo, al ser preguntado por este compromiso, Trump relativizó su vigencia afirmando que «la década de 1980 ha quedado muy atrás», tras revelar que discutió el asunto del armamento «con gran detalle» con el propio Xi Jinping.

Taipéi defiende su soberanía

Por su parte, el presidente taiwanés Lai Ching-te, quien asumió el cargo en 2024 y ha impulsado una fuerte modernización de las defensas isleñas frente a las amenazas de anexión por la fuerza de Pekín, defendió el rol de Washington. Lai enfatizó que el suministro de armas estadounidenses es un «factor clave para mantener la paz y la estabilidad regionales».

Tras los encuentros entre Trump y Xi, Lai reiteró que Taiwán es un «país soberano, independiente y democrático» y que la paz en el estrecho «no será sacrificada ni intercambiada». El Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán ratificó que el mandatario estaría «encantado» de conversar con Trump para abordar el mantenimiento del statu quo.

Esta no es la primera ocasión en que Trump desafía los canales tradicionales. En 2016, poco antes de asumir su primer mandato, generó una fuerte protesta diplomática de Pekín al aceptar una llamada de felicitación de la entonces presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen.

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