Conmoción e indignación por la demolición del monumento a la presencia china
La noche del sábado 27 de diciembre de 2025, el histórico mirador y monumento dedicado a la presencia china en Panamá fue reducido a escombros por orden de la Alcaldía de Arraiján. La acción, ejecutada bajo el amparo de la oscuridad y en plena temporada festiva, ha desatado una ola de indignación que escala desde la comunidad civil hasta el propio Palacio de las Garzas.
Un operativo bajo cuestionamiento
Cerca de las 9:00 p.m., maquinaria pesada llegó al mirador ubicado en la entrada del Puente de las Américas. Sin previo aviso formal y provocando un fuerte congestionamiento en la vía Interamericana, las excavadoras derribaron la estructura inaugurada en 2004 para conmemorar los 150 años de la llegada de los primeros inmigrantes chinos al país.
La alcaldesa de Arraiján, Stefany Peñalba, justificó la medida a través de un comunicado, alegando un «riesgo estructural inminente». Según la funcionaria, informes técnicos detectaron grietas, bases corroídas y zonas inestables que representaban un peligro para los turistas y residentes.

«Una barbaridad»: La reacción del Ejecutivo
El presidente de la República, José Raúl Mulino, no tardó en reaccionar, calificando el acto como una «barbaridad» y una falta de respeto hacia una comunidad que ha sido pilar en el desarrollo de la nación.
«No hay justificación alguna para la barbaridad cometida por la alcaldesa de Arraiján. Esa comunidad es tradicional en nuestro país y merece todo nuestro respeto», manifestó el mandatario, quien además sugirió el inicio de una investigación inmediata sobre el procedimiento.
Dolor en la comunidad china
La embajadora de China en Panamá, Xu Xueyuan, se trasladó al sitio la misma noche del sábado, encontrando únicamente escombros. La diplomática expresó su «profundo dolor» y reveló que, aunque conocían las intenciones de la alcaldía desde mayo, la comunidad china se había ofrecido a financiar una restauración integral del monumento, propuesta que, según denunció, nunca recibió respuesta.
Representantes de la comunidad chino-panameña describieron el suceso como un acto «bochornoso» y «desconsiderado», señalando que se les impidió incluso rescatar fragmentos del monumento mientras las máquinas trabajaban.

Contexto histórico
El monumento no era solo un atractivo turístico; simbolizaba los más de 170 años de historia de la etnia china en Panamá, desde su llegada para la construcción del ferrocarril transístmico hasta su papel fundamental en la vida comercial y cultural del país.