La violencia se dispara en julio, el mes más letal del año en Panamá
La violencia ha marcado el mes de julio como el más letal de 2025 en Panamá, superando el umbral de los 50 homicidios mensuales. Según las estadísticas del Ministerio Público (MP), el país registró 333 víctimas de homicidio entre el 1 de enero y el 31 de julio, una cifra que, aunque representa una leve reducción nacional del 5% frente al mismo periodo de 2024, enciende alarmas en zonas específicas.
Julio cerró con 59 casos, convirtiéndose en el mes más violento del año, por delante de mayo (54) y enero (51). Esta tendencia pone en evidencia un repunte de la criminalidad en la mitad del año, a pesar de la disminución general en las cifras.
Por territorio, la provincia de Panamá sigue siendo la más afectada, concentrando el 42% de las víctimas con 140 casos. Le siguen Colón, con 76 víctimas (22.8%), y el distrito de San Miguelito, con 63 casos (19%).
El informe del MP destaca que, si bien la cifra nacional ha disminuido, hay territorios que experimentaron un aumento preocupante en comparación con el 2024. San Miguelito subió un 21%, pasando de 52 a 63 homicidios, mientras que la provincia de Panamá incrementó un 7%, de 131 a 140 casos.
En contraste, otras provincias mostraron una mejora significativa. Chiriquí (-62%), Los Santos (-83%), Herrera (-50%) y Panamá Oeste (-20%) reportaron caídas considerables en el número de homicidios durante el periodo.
El perfil de las víctimas se mantiene consistente con años anteriores: los hombres representan el 93% de los casos (310 víctimas), mientras que las mujeres representan el 6% (20 víctimas). Por edad, el impacto de la violencia se concentra en los jóvenes y adultos jóvenes, con el 21% de las víctimas entre 18 y 24 años. Le siguen los rangos de 25 a 29 años y 30 a 34 años, ambos con un 17% del total.
En cuanto a las armas utilizadas, las estadísticas del Ministerio Público evidencian que el 90.1% de los homicidios se cometieron con arma de fuego. El uso de arma blanca se registró en el 6.3% de los casos, mientras que el resto corresponde a asfixia mecánica y objetos contundentes.
Estos datos resaltan la urgencia de atender la escalada de violencia en áreas urbanas clave del país, a pesar de la reducción general en las estadísticas nacionales.