junio 23, 2026

OCDE: Más que un sello, es una disciplina para hacer las cosas mejor como país.

cámara de comercio

Las recientes declaraciones del Ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, sobre la eventual incorporación a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, reafirman un principio que debe guiar este momento: adherirse a estándares internacionales no afecta la soberanía de Panamá; por el contrario, la fortalece.

Se trata de un proceso voluntario, basado en la adopción de buenas prácticas que nos permiten
mejorar como país y consolidar nuestra posición en la economía global. “Este paso debe entenderse como una señal de madurez económica”.

Panamá ha decidido jugar con las reglas del mundo moderno, de países desarrollados, donde la competitividad no solo depende de ventajas tradicionales, sino de la capacidad de cumplir estándares, generar confianza y proyectar estabilidad en el tiempo. No es una decisión de beneficios inmediatos,
sino una apuesta estratégica con visión de futuro.
Desde la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá consideramos cinco acciones pertinentes:
1. Visión de Estado. Este proceso debe asumirse con visión de Estado y a largo plazo.

OCDECon decisiones consistentes, coordinadas entre los tres Órganos del Estado y sus
instituciones, y con una ejecución efectiva que dé resultados tangibles.
2. Implementación sostenible. Adherirse no es suficiente, la verdadera prueba está en
la implementación. Es indispensable demostrar que el país puede implementar
políticas públicas de manera coherente, sostenida y creíble en el tiempo. La confianza
internacional se construye con instituciones que funcionan, con procesos
transparentes y con una gobernanza que garantice estabilidad más allá de coyunturas.
3. Proceso Inclusivo. Este camino debe ser inclusivo. Las estrategias que se adopten
deben incorporar a los sectores impactados —empresarial, financiero y legal, entre
otros — para alinear posturas y construir soluciones creativas que permitan fortalecer
nuestras ventajas competitivas, en armonía con los estándares internacionales. Solo
así se logrará un proceso sostenible y con legitimidad.
4. Comunicación oportuna y consistente. Es fundamental explicar con claridad los
beneficios y los compromisos que el país asume. Una comunicación transparente y
continua permite una participación en la toma de decisiones y en su implementación,
evitando que este proceso se perciba como una imposición y consolidando el respaldo
nacional.
5. Coherencia institucional. La adhesión a estándares internacionales exige
consistencia entre lo que se decide, lo que se comunica y lo que se ejecuta. La
institucionalidad se fortalece cuando hay alineación entre políticas públicas,
capacidades del Estado y resultados concretos

Panamá enfrenta una oportunidad clara. Alinear sus prácticas con estándares internacionales
no debe verse como una imposición externa, sino como una herramienta para mejorar su
propio desempeño interno. La OCDE es una referencia de buenas prácticas que permite
fortalecer la gestión pública, elevar la competitividad y generar mayor confianza en todos los
niveles.

Reconocemos que espacios como el CADE de la Asociación Panameña de Ejecutivos de
Empresa, esta semana haya contribuido a poner este tema en la agenda nacional. Ese diálogo
es necesario y oportuno. El siguiente paso es traducirlo en acciones concretas que refuercen
la institucionalidad del país.

Panamá no está ante una disyuntiva entre soberanía y cumplimiento. Está ante la oportunidad
de consolidar ambas. Apostar por estándares internacionales es apostar por un país más sólido, más confiable y mejor preparado para competir en el futuro. Esa es la verdadera dimensión de este momento.

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