Trump acusa a China de interferir en 2020 y cuestiona la seguridad electoral
El presidente de EE. UU. ofreció un discurso sin preguntas desde la Casa Blanca en el que denunció supuestas vulnerabilidades en el sistema de votación, afirmaciones que contradicen los informes de la inteligencia estadounidense y que Pekín tacha de «calumnias».
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó formalmente a China de haber interferido en las elecciones presidenciales de 2020 y alertó sobre lo que calificó como «vulnerabilidades alarmantes» en el sistema electoral del país. Las declaraciones, emitidas en un discurso de media hora transmitido en horario estelar desde la Casa Blanca, se producen a solo tres meses de las elecciones de mitad de mandato que definirán el control del Congreso.
Durante su intervención, en la que no se permitieron preguntas de la prensa, Trump aseguró haber desclasificado cientos de páginas de documentos de inteligencia que, según él, demuestran que Pekín intentó favorecer a Joe Biden en los comicios de 2020.
Acusaciones de hackeo y fraude sin pruebas
Entre sus alegaciones más graves, el mandatario acusó al gobierno chino de haber «comprado, robado o pirateado» los datos personales de 220 millones de votantes en 18 estados. Trump criticó a los encargados de la seguridad electoral por no informar de esta situación al Congreso. No obstante, gran parte de los datos de registro de votantes en EE. UU. son de acceso público y el presidente no aportó pruebas de que dicha información fuera utilizada para alterar el recuento de votos o los sistemas de votación.
Asimismo, el mandatario denunció una supuesta conspiración de fraude en el registro de votantes en Michigan por parte de un grupo afiliado al Partido Demócrata, acusando al FBI de haber bloqueado la investigación. También afirmó que el Departamento de Seguridad Nacional identificó a 278.000 no ciudadanos registrados para votar, aunque no detalló si alguno de ellos llegó a emitir un sufragio.
Para cerrar su discurso, Trump instó al Congreso a aprobar la Ley SAVE America, una propuesta que busca prohibir la mayoría de los votos por correo, exigir pruebas de ciudadanía para registrarse y requerir identificación con foto para sufragar.
China y la inteligencia de EE. UU. desmienten las acusaciones
La reacción internacional no se hizo esperar. El Ministerio de Asuntos Exteriores de China rechazó categóricamente los señalamientos del presidente estadounidense. El portavoz de la cancillería, Lin Jian, calificó las acusaciones de «totalmente inventadas» y de «calumnias maliciosas que hace tiempo se ha demostrado que carecen de fundamento».
Las palabras de Trump también chocan directamente con los hallazgos de sus propios servicios de seguridad. Un informe de 2021 del Consejo Nacional de Inteligencia de EE. UU. concluyó con «alta confianza» que Pekín no interfirió en las elecciones de 2020. Según ese reporte oficial, el régimen chino consideró la opción pero la descartó al evaluar que «no obtendría una ventaja suficiente como para arriesgarse a sufrir represalias si era descubierta».
Reacción demócrata y contexto político
La oposición demócrata reaccionó con dureza, acusando al presidente de intentar deslegitimar de antemano el proceso electoral de noviembre. El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, señaló en redes sociales: «Seamos claros: en Estados Unidos, los votantes eligen a sus líderes, no al revés». Schumer añadió que su partido «luchará con uñas y dientes para garantizar que todos los votantes puedan emitir su voto libremente, sin obstáculos ni interferencias por parte de Donald Trump».
El discurso presidencial coincide con un momento de debilidad política para el mandatario. Una reciente encuesta publicada por The Washington Post e Ipsos sitúa el índice de aprobación de Trump en el 37%, en medio del descontento ciudadano por el aumento del coste de la vida y el desarrollo del conflicto armado con Irán.