julio 15, 2024

Fallece el gran pintor y escultor colombiano Fernando Botero

Medios colombianos informan que hoy viernes dejo de existir físicamente uno de los mas grandes artistas en el mundo de la pintura y escultura, se trata Fernando Botero, quien a sus 91 años falleció en Italia producto de una neumonía que lo mantuvo hospitalizado.

Lamentablemente, su compañera, la artista Sophia Vari, había fallecido hace cinco meses.

Personalidades como el presidente, Gustavo Petro, y el expresidente Juan Manuel Santos, se unieron a las de mensajes de condolencias que llegaron del mundo del arte internacional.

Los editores encontraron que sus exposiciones no solo habían llegado a los principales museos del planeta, sino que sus cuadros y esculturas lograron mover, ya en ese momento, casi 60 millones de dólares en el mercado del arte. En los últimos años, esa cifra se ha más que duplicado con el creciente prestigio del maestro. El ranking era apenas una confirmación de lo que ya se sabía: Botero era el primer colombiano en convertirse en un artista universal.

Las obras de Botero, que han sido subastadas por hasta US$2 millones, le dieron la vuelta al mundo: sus cuadros, destacados por personajes de grandes volúmenes, llegaron a los museos más importantes y sus esculturas de acero fueron colocadas en las calles y plazas de las grandes capitales.

 

La muerte de Fernando Botero estremece al país, especialmente al mundo de la cultura. Con más de 90 años, Botero se había convertido en el ícono colombiano más importante en el mundo del arte. Hace casi veinte años, la revista Art Review se puso a la tarea de hacer una lista con los diez artistas vivos más cotizados del mundo y Fernando Botero quedó de quinto.

Quienes siguieron la vida del pintor colombiano explican su éxito con una mezcla entre talento, terquedad y entrega. Él mismo se definió como hijo de una “familia venida a menos”. Su papá había trabajado como arriero para sacar adelante a sus tres hijos, pero falleció cuando Botero tenía cuatro años, y su madre, aunque era una mujer abnegada a la familia, tuvo muchas dificultades para sostenerlos.

Consiguió trabajo como ilustrador del diario El Colombiano y con el sueldo se pagaba el colegio. Pero como pintaba desnudos y escribía sobre marxismo, el padre Félix Henao lo describió delante de todo el curso como una “manzana podrida” y lo expulsó. El pintor se reía de ese episodio, pues el centro educativo que llevaba el nombre del sacerdote se llama Fernando Botero, como un homenaje que le hizo la Alcaldía de Medellín.

La comida y las comodidades escaseaban a menudo. Por eso, cuando le preguntaron en una reciente entrevista en la revista Diners por esos años de su vida, el pintor solo se limitó a contestar que “cuando falta plata no se puede hablar de una infancia feliz”.

Botero se encontró con el arte casi por accidente. A los 15 años, estudiaba para ser torero y se le ocurrió vender dibujos a la salida de la Plaza de La Macarena. Tenía por la fiesta brava un gran encanto, pues su tío Joaquín Angulo lo llevaba con frecuencia. Le fascinaba el cartelista mexicano Carlos Ruano Llopis, que en ese momento para él era “como Picasso”, y empezó a imitarlo. Y cuando vendió una de esas obras, ¡a dos pesos!, comenzó a considerar dejar el toreo y volverse un artista.

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