julio 24, 2026

EE. UU. desata una nueva ola de aranceles globales contra 60 países

close-up-hand-with-glove-holding-chip

En una nueva escalada de la guerra comercial reavivada tras su regreso al cargo, la administración del presidente estadounidense Donald Trump ha impuesto una nueva serie de aranceles a 60 de sus principales socios comerciales. La medida afecta a gigantes económicos como China, el Reino Unido y la Unión Europea, aplicando gravámenes de entre el 10% y el 12,5% sobre prácticamente la totalidad de las importaciones que ingresan a territorio estadounidense (un 99,4% del total).

Estos nuevos gravámenes entran en vigor para sustituir la tarifa temporal que expiró este viernes, manteniendo la presión proteccionista de Washington sobre el comercio global.

La justificación de la Casa Blanca y la visión de los expertos

El Representante Comercial de EE. UU., Jamieson Greer, sostuvo que la medida busca frenar abusos a los derechos humanos:

«La medida adoptada hoy dará comienzo a la corrección de lo que constituye una violación de los derechos humanos y una práctica comercial distorsionadora, con el fin de mejorar el bienestar de los trabajadores en todo el mundo», declaró Greer.

Sin embargo, analistas y expertos internacionales coinciden en que el argumento del trabajo forzoso es únicamente un vehículo legal. Caroline Freund, decana de la Escuela de Política y Estrategia Global de la UC San Diego, señaló a la BBC que el movimiento busca un encaje legal para sostener la agenda de Trump:

«Buscaban una razón legal para imponer los aranceles y poder mantenerlos, porque sus objetivos tienen que ver con el déficit comercial y con la industria manufacturera estadounidense, no con el trabajo forzoso», afirmó Freund.

Esta maniobra ocurre luego de un revés judicial significativo: a principios de este año, la Corte Suprema de EE. UU. dictaminó que los agresivos aranceles del llamado «Día de la Liberación» (anunciados en abril de 2025 con tasas de hasta el 50%) se habían promulgado de forma ilegal por extralimitación de poderes de emergencia. Tras la anulación judicial en febrero de 2026, la Casa Blanca recurrió a mecanismos temporales que han derivado en la actual tasa.

Reacciones internacionales y el dilema comercial del Reino Unido

La respuesta global no se ha hecho esperar, marcada por el descontento y las críticas a las políticas unilaterales de Washington:

  • China: La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mao Ning, rechazó categóricamente las acusaciones afirmando que «en China no existe el llamado trabajo forzoso y nos oponemos a que se utilice como excusa para la manipulación política», a pesar de las constantes denuncias de organizaciones de derechos humanos sobre abusos a minorías en la región de Xinjiang.

  • Brasil, Australia y Japón: El gobierno brasileño tachó la tarifa del 12,5% de «injustificada», calificación compartida por el ministro de Comercio australiano, Don Farrell, mientras que Japón lamentó públicamente la decisión.

  • Reino Unido: Aunque productos emblemáticos como el whisky escocés quedaron exentos tras acuerdos alcanzados durante la visita de Estado del rey Carlos y la reina Camila, líderes empresariales británicos expresaron su preocupación. William Bain, de la Cámara de Comercio Británica (BCC), advirtió que el Reino Unido pierde ventaja frente a la UE, que cuenta con una tarifa global del 10%, mientras que los productos británicos enfrentan aranceles universales sumados a los derechos individuales.

Un horizonte de incertidumbre y costos elevados

Expertos como Wendy Cutler, del Asia Society Policy Institute, señalan que estos gravámenes terminarán por encarecer los costos tanto para las empresas como para los consumidores finales. Ante la rigidez de Washington, analistas prevén que la mayoría de las naciones afectadas centren sus esfuerzos diplomáticos y comerciales en acelerar acuerdos con otros bloques globales para reducir paulatinamente su dependencia económica de Estados Unidos.

Please follow and like us: