agosto 14, 2022

Wilmington 1898: cuando supremacistas blancos derrocaron a un gobierno de Estados Unidos

Tomado BBC

Hace más de un siglo, una turba violenta y frenética destrozó una ciudad para derrocar al gobierno electo.

Después de las elecciones estatales de 1898, supremacistas blancos se movilizaron al puerto estadounidense de Wilmington, Carolina del Norte, entonces la ciudad más grande del estado.

Destruyeron negocios propiedad de negros, asesinaron a residentes negros y obligaron al gobierno local electo, una coalición de políticos blancos y negros, a renunciar en masa.

Los historiadores lo han descrito como el único golpe de estado en la historia de Estados Unidos.

Sus cabecillas tomaron el poder el mismo día de la insurrección y rápidamente promulgaron leyes para despojar a la población negra del estado de los derechos civiles y electorales. No enfrentaron consecuencias.

La historia de Wilmington se ha convertido en el centro de atención estos días después de que una turba violenta asaltara el Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero, buscando detener la certificación del resultado de las elecciones presidenciales de noviembre.

Más de 120 años después de su insurrección, la ciudad todavía está lidiando con su violento pasado.

La reacción al cambio

Después del final de la Guerra Civil de Estados Unidos en 1865, que enfrentó a los estados unionistas del norte contra la Confederación del sur, la esclavitud fue abolida en todo el país recién reunificado.

Los políticos de Washington DC aprobaron una serie de enmiendas constitucionales que otorgan libertad y derechos a los exesclavos y enviaron al ejército para hacer cumplir sus políticas.

Pero muchos sureños resintieron estos cambios.

En las décadas que siguieron a la guerra civil hubo intentos para revertir muchos de los esfuerzos encaminados a integrar a la población negra liberada en la sociedad.

Wilmington en 1898 era un puerto grande y próspero, con una clase media negra creciente y exitosa. Sin lugar a dudas, los afroamericanos todavía enfrentaban prejuicios y discriminación diarios; los bancos, por ejemplo, se negaban a otorgar préstamos a los negros o imponían tasas de interés punitivas.

Pero en los 30 años posteriores a la guerra civil, los afroamericanos de los estados exConfederados como Carolina del Norte estaban estableciendo negocios, comprando casas y ejerciendo su libertad.

Este creciente éxito fue verdadero en todo el estado de Carolina del Norte, no solo social sino políticamente.

En la década de 1890, una coalición política en blanco y negro conocida como Fusionists, que buscaba educación gratuita, alivio de la deuda e igualdad de derechos para los afroamericanos, ganó todos los cargos estatales en 1896, incluida la gobernación.

En 1898, una mezcla de políticos fusionistas blancos y negros fue elegida para dirigir el gobierno local de la ciudad de Wilmington.

Pero esto provocó una gran reacción, incluso del Partido Demócrata.

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