abril 19, 2021

Cómo Paraguay quedó atrapado en la histórica pelea entre Taiwán y China (y qué tiene que ver el coronavirus)

En 1949, China concluyó una larga guerra civil con la victoria de los comunistas, liderados por Mao Zedong, sobre los republicanos nacionalistas, al mando de Chiang Kai-shek, quienes huyeron e instalaron su propio gobierno en la isla de Taiwán.

Siete décadas más tarde el enfrentamiento entre los dos estados continúa, con ambos asegurando ser el gobierno legítimo de China, y reclamando el territorio del otro.

Pero ahora el diferendo involucra al más inesperado de los actores: la nación sudamericana de Paraguay, en el otro lado del mundo.

En los últimos meses, Taipéi y Pekín parecen haber estado librando una batalla diplomática para ver a cuál de los dos elige Asunción.

Al menos eso han sugerido los cancilleres de Taiwán y Paraguay, quienes afirmaron que Pekín está usando la pandemia de coronavirus para tratar de romper la vieja alianza entre ambos países, algo que el gobierno chino ha negado.

Pero ¿qué tiene que ver este país latinoamericano, ubicado a casi 20.000 kilómetros de distancia, con esta rivalidad asiática?

Y ¿por qué le interesaría a Taipéi o a Pekín ganarse el favor del quinto país más pequeño de América del Sur y la 15º economía de Latinoamérica y el Caribe?

Guerra Fría

Para entenderlo, hay que remontarse al pasado, más precisamente al período posterior a la Guerra civil china, durante la década de 1950, cuando los gobiernos de Mao y de Chiang llevaron su disputa política al terreno de las relaciones internacionales, tratando de ganar adeptos alrededor del mundo.

En el contexto de la Guerra Fría, muchas naciones que se oponían al comunismo reconocieron la legitimidad del gobierno de Taiwán, país que oficialmente mantuvo el nombre que llevaba China antes de la victoria de los comunistas: República de China.

Para 1955, solo 23 países tenían relaciones diplomáticas con China continental (renombrada por Mao: República Popular China), mientras que la mayoría de las naciones reconocían al gobierno de Chiang.

En 1957 Paraguay se sumó a esa última lista. El país sudamericano era gobernado por uno de los militares más fuertemente opuestos al comunismo del continente americano, Alfredo Stroessner (1954-1989), quien lideró a Paraguay con mano dura por casi 35 años.

Pero, a medida que el poder económico de la República Popular China empezó a crecer, muchos países cambiaron de postura y abrieron lazos diplomáticos con el gobierno de Mao.

En 1972, el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, viajó a Pekín. Siete años más tarde Washington abrió relaciones formales con China continental.

El gobierno de Mao también logró ingresar a la Organización de Naciones Unidas (ONU), donde despojó a Taiwán de su asiento permanente en el Consejo de Seguridad.

Con la llegada al poder de Deng Xiapoing, en los años ’80, la China comunista abrió su economía y amplió sus lazos comerciales y diplomáticos.

Debido a su política de “una sola China”, que considera a Taiwán como una provincia rebelde, el país no acepta tener relaciones con las naciones que reconocen a la isla, lo que ha llevado a que muy pocos mantengan sus alianzas con Taipéi.

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