abril 30, 2021

La carrera por lograr una vacuna universal que proteja contra todas los variantes de coronavirus

“Un bicho, un medicamento”.

Entre los científicos de la salud, esa es una frase común para referirse a una tradicional forma de trabajar: cada vez que surge una nueva enfermedad, intentan desarrollar un tratamiento, un medicamento o una vacuna para combatir específicamente esa dolencia.

Así ocurrió con el SARS-CoV-2, el coronavirus que causa la enfermedad covid-19.

En tiempo récord, científicos en varias partes del mundo desarrollaron vacunas que protegen a las personas contra ese virus en particular.

Ese fue un maravilloso logro de la ciencia, pero tiene al menos tres limitaciones.

La primera es que las mutaciones que generan nuevas variantes del virus en algún momento pueden disminuir la eficacia de las vacunas, o incluso escapar de la respuesta inmune que producen.

La segunda es que el SARS-CoV-2 es solo uno de al menos siete tipos de coronavirus que se saben que pueden afectar a los humanos.

Y la tercera es que situaciones como la destrucción de hábitats naturales y el avance humano hacia territorios salvajes, aumenta la interacción entre humanos y animales, lo cual eleva las posiblidades de que un coronavirus animal pase a las personas.

Por razones como estas, los científicos coinciden en que es muy probable que en el futuro el mundo vuelva a enfrentarse a una nueva epidemia de coronavirus.

Ese riesgo ha llevado a que varios investigadores, incluso antes de esta pandemia, hayan estado buscando una vacuna universal que pueda combatir varios, incluso todos los coronavirus que afectan a los humanos, y las variantes que existen o puedan llegar a existir.

Sería una poderosa vacuna “pancoronavirus”.

Entonces ya no estaríamos hablando de vacuna para un solo bicho, sino una vacuna para muchos bichos.

¿En qué consiste este enfoque y qué tan factible es que una vacuna pancoronavirus se haga realidad?

La familia de los coronavirus

Los coronavirus son una familia de virus que comparten una característica: la corona, una proteína en forma de espiga que utilizan para infectar a las células del organismo donde se hospedan.

Hay cuatro tipo de coronavirus: alfa, beta, gamma y delta.

Entre ellos, hay siete que pueden infectar a los humanos, según explican los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos.

Y entre esos siete, hay tres del grupo beta que han causado epidemias en años recientes, según datos de la Organización de la Salud (OMS):

  • El MERS-CoV, que causa el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS). Se identificó por primera vez en Arabia Saudita en 2012. Hasta marzo de 2021, se han confirmado 2.574 casos de MERS, incluyendo 885 muertes
  • El SARS-CoV, que causa el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS). Se identificó por primera vez en China en 2003. Durante ese brote se registraron 8.098 casos, incluyendo 774 muertes
  • El SARS-CoV-2, que causa la covid-19. Identificado en China en 2019, hasta el 28 de abril había contagiado a casi 150 millones de personas, incluyendo más de 3,1 millones de muertes
  • “Relativamente fácil”

Hoy en varios laboratorios se desarrollan iniciativas para fabricar vacunas universales contra el coronavirus.

El rápido desarrollo de las vacunas contra el SARS-CoV-2 es una muestra de que quizás no sea tan difícil lograrlo, según los especialistas.

Una de las razones es la proteína de espiga.

Cuando esta proteína ataca a una célula, hace que se produzcan unos anticuerpos neutralizantes que se adhieren al virus e impiden que infecte a la célula.

Hasta ahora, ha resultado relativamente fácil que las vacunas contra el SARS-CoV-2 estimulen el desarrollo de esos anticuerpos neutralizantes.

Estos anticuerpos tienen la capacidad de actuar en distintas variantes de un mismo virus, y podrían usarse para diseñar vacunas que actúen contra varios miembros de una misma familia de virus, como es el caso de los betacoronavirus.

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